Casa Hacienda Dzununcán
Sur de Mérida, Yucatán
Casa Hacienda Dzununcán es un proyecto residencial concebido en un amplio terreno al sur de la ciudad de Mérida. Desde su concepción, la intención fue reinterpretar la arquitectura de las antiguas haciendas yucatecas, trasladando sus principios espaciales, su escala y su atmósfera a una vivienda contemporánea pensada para la vida familiar.
El acceso principal se organiza a través de una glorieta interior que funciona como motor lobby, un gesto arquitectónico que permite recibir a los visitantes con una secuencia espacial clara y jerárquica. A partir de este punto se accede a un vestíbulo central que funciona como espacio distribuidor, articulando la circulación hacia las áreas sociales como la sala y el comedor. Al continuar el recorrido, la casa se abre hacia la terraza posterior, donde una arcada de gran escala enmarca la transición entre interior y exterior, evocando el lenguaje arquitectónico de las haciendas tradicionales de Yucatán.
Con una superficie aproximada de 1,100 m², el proyecto integra diversos espacios pensados para la vida cotidiana y la convivencia: sala, comedor principal, cocina, desayunador, sala de televisión, área de tareas, oficina y bar, además de cuatro baños de visitas. La zona privada incluye una recámara principal con clóset vestidor y baño con jardín interior, así como dos recámaras adicionales, cada una con baño y clóset propio.
Al tratarse de espacios amplios y con una fuerte carga de interiorismo, algunos ambientes destacan por su carácter y diseño. La sala principal fue concebida con un mobiliario de inspiración colonial, incorporando armarios, esculturas, mesas de centro y elementos decorativos que evocan el estilo de las antiguas haciendas, generando una atmósfera elegante y cálida.
El bar, conectado directamente con la terraza, se diseñó como una gran barra revestida con granito y ónix, materiales que permiten que la iluminación cálida se convierta en parte del ambiente. Detrás de la barra se diseñó un mueble integrado a muro en madera de dzalam, pensado específicamente para el resguardo de botellas. Este espacio se abre hacia una terraza con paisajismo y un comedor exterior que continúa el lenguaje arquitectónico de la casa.
Otro espacio protagónico es el baño principal de la recámara principal, un ambiente de gran altura que incorpora dos lavabos, jacuzzi y regadera. El remate visual del espacio se dirige hacia un jardín interior con vegetación y piedra de la región, iluminado por un tragaluz que permite la entrada de luz natural y refuerza la sensación de amplitud y serenidad.
El comedor principal, con dimensiones aproximadas de 5 x 10 metros, incorpora vigas de madera en el techo que reinterpretan la arquitectura de las haciendas. El espacio se complementa con una mesa para doce personas con cubierta de mármol, sillas de inspiración colonial y mobiliario diseñado para almacenar vajillas, creando un ambiente ideal para reuniones familiares y sociales.
La sala de televisión funciona como un espacio articulador dentro de la casa, integrando un desayunador, área de tareas y una zona de descanso. En este punto se introdujo un interiorismo más contemporáneo, utilizando colores y mobiliario que contrastan sutilmente con el resto del lenguaje de la casa, aportando dinamismo al conjunto sin perder coherencia con el contexto general.
La casa se desarrolla con alturas interiores de cuatro metros, grandes ventanales con arcos y una serie de espejos de agua y vegetación regional como henequenes, elementos que fortalecen la relación interior–exterior y permiten que la luz natural y la ventilación recorran los espacios de manera constante.
El proyecto también integra un trabajo cuidadoso de diseño interior, donde se incorporaron muebles existentes de la familia para crear ambientes personalizados que reflejan su estilo de vida. La materialidad retoma elementos de la región, buscando construir una arquitectura que dialogue con el paisaje, la tradición y la identidad local.
Casa Hacienda Dzununcán propone así una experiencia espacial que combina arquitectura, paisaje e interiorismo, reinterpretando el carácter de las haciendas yucatecas dentro de una vivienda contemporánea.
Esaú Camelo
Writer & Blogger
Casa Hacienda Dzununcán
Sur de Mérida, Yucatán
Casa Hacienda Dzununcán es un proyecto residencial concebido en un amplio terreno al sur de la ciudad de Mérida. Desde su concepción, la intención fue reinterpretar la arquitectura de las antiguas haciendas yucatecas, trasladando sus principios espaciales, su escala y su atmósfera a una vivienda contemporánea pensada para la vida familiar.
El acceso principal se organiza a través de una glorieta interior que funciona como motor lobby, un gesto arquitectónico que permite recibir a los visitantes con una secuencia espacial clara y jerárquica. A partir de este punto se accede a un vestíbulo central que funciona como espacio distribuidor, articulando la circulación hacia las áreas sociales como la sala y el comedor. Al continuar el recorrido, la casa se abre hacia la terraza posterior, donde una arcada de gran escala enmarca la transición entre interior y exterior, evocando el lenguaje arquitectónico de las haciendas tradicionales de Yucatán.
Con una superficie aproximada de 1,100 m², el proyecto integra diversos espacios pensados para la vida cotidiana y la convivencia: sala, comedor principal, cocina, desayunador, sala de televisión, área de tareas, oficina y bar, además de cuatro baños de visitas. La zona privada incluye una recámara principal con clóset vestidor y baño con jardín interior, así como dos recámaras adicionales, cada una con baño y clóset propio.
Al tratarse de espacios amplios y con una fuerte carga de interiorismo, algunos ambientes destacan por su carácter y diseño. La sala principal fue concebida con un mobiliario de inspiración colonial, incorporando armarios, esculturas, mesas de centro y elementos decorativos que evocan el estilo de las antiguas haciendas, generando una atmósfera elegante y cálida.
El bar, conectado directamente con la terraza, se diseñó como una gran barra revestida con granito y ónix, materiales que permiten que la iluminación cálida se convierta en parte del ambiente. Detrás de la barra se diseñó un mueble integrado a muro en madera de dzalam, pensado específicamente para el resguardo de botellas. Este espacio se abre hacia una terraza con paisajismo y un comedor exterior que continúa el lenguaje arquitectónico de la casa.
Otro espacio protagónico es el baño principal de la recámara principal, un ambiente de gran altura que incorpora dos lavabos, jacuzzi y regadera. El remate visual del espacio se dirige hacia un jardín interior con vegetación y piedra de la región, iluminado por un tragaluz que permite la entrada de luz natural y refuerza la sensación de amplitud y serenidad.
El comedor principal, con dimensiones aproximadas de 5 x 10 metros, incorpora vigas de madera en el techo que reinterpretan la arquitectura de las haciendas. El espacio se complementa con una mesa para doce personas con cubierta de mármol, sillas de inspiración colonial y mobiliario diseñado para almacenar vajillas, creando un ambiente ideal para reuniones familiares y sociales.
La sala de televisión funciona como un espacio articulador dentro de la casa, integrando un desayunador, área de tareas y una zona de descanso. En este punto se introdujo un interiorismo más contemporáneo, utilizando colores y mobiliario que contrastan sutilmente con el resto del lenguaje de la casa, aportando dinamismo al conjunto sin perder coherencia con el contexto general.
La casa se desarrolla con alturas interiores de cuatro metros, grandes ventanales con arcos y una serie de espejos de agua y vegetación regional como henequenes, elementos que fortalecen la relación interior–exterior y permiten que la luz natural y la ventilación recorran los espacios de manera constante.
El proyecto también integra un trabajo cuidadoso de diseño interior, donde se incorporaron muebles existentes de la familia para crear ambientes personalizados que reflejan su estilo de vida. La materialidad retoma elementos de la región, buscando construir una arquitectura que dialogue con el paisaje, la tradición y la identidad local.
Casa Hacienda Dzununcán propone así una experiencia espacial que combina arquitectura, paisaje e interiorismo, reinterpretando el carácter de las haciendas yucatecas dentro de una vivienda contemporánea.